19 sept. 2014

Perfeccionismo


La idea de la Perfección y de lo perfecto que se tiene en la sociedad en general, y en la cual nos han educado, ha sido una de las trabas que muchas veces nos impide desear, lograr o siquiera intentar algo por el miedo a fallar o “no dar el ancho”. Esto viene sobre todo de la religiones cristianas-católicas con la consigna: “Sean perfectos como mi Padre lo es”, desanimados con la idea de la perfección divina casi inalcanzable acudimos a nuestra esencia humana que puede tener errores como un modo de disculpa ante la lejana idea de la perfección humana.

Pues bien, dice el diccionario sobre lo perfecto: Que tiene el mayor grado posible de bondad o excelencia en su línea. | Que posee el grado máximo de una determinada cualidad o defecto. Esto nos ayuda a descartar la idea de lo inalcanzable, si bien pareciera que no podemos llegar a ser perfectos como Dios en desprecio de nuestro cuerpo y esencia, pero podemos llegar a ser lo mejor posible que podamos ser, mejorar nuestras habilidades y cualidades al máximo, en esto consiste nuestra propia perfección, no la idea errónea que se tiene en general. Esto no es extraño a la Psicología Humanista, estamos llamados a ser lo mejor que podamos y desarrollar todo nuestro potencial.

¿Cuántos “deberías de...” nos repetimos en el día? ¿Son los propios? ¿Son nuestras expectativas nuestras o son ajenas? ¿Esas ideas de perfección nos hacen personas rígidas o personas flexibles? Una persona “perfecta” no es la que no demuestra temor u otras emociones, la que puede estar horas y horas en el espacio de trabajo olvidando otros aspectos de su vida, la que nunca falla o incluso la que es la estrella de la comunidad por lo menos en apariencia. Si nos sentimos en el otro lado de ese espectro, inadecuados en cualquier lugar, persona o situación. Menospreciamos nuestros logros y habilidades, incluso nos comparamos con los demás, costumbres que no ayudan a observarnos tal y como somos, en lo bueno y en lo malo, y de ahí seguir con nuestro desarrollo personal.

Un trastorno asociado al perfeccionismo es el Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC), hacer una acción repetidamente o tener un pensamiento repetido sin que se dé un resultado satisfactorio, no por las propias capacidades sino por las expectativas irreales y fantaseadas de la persona, aquí el perfeccionismo hace nido con gran éxito.

El autoconocimiento y el reconocimiento de esas exigencias irreales es el primer paso para librarse del perfeccionismo: Conocer las propias habilidades y capacidades, saber cuáles son las que se quieren desarrollar en este momento, SER la mejor persona que podemos llegar a ser. Reconocer esas expectativas que realmente no concuerdan con la lógica ni la realidad. Nuestros cuerpos son organismos perfectos que nos mantienen en relación con el entorno y para sí mismos. El idealismo puro también acarrea problemas. Si desechamos aspectos del mundo sólo porque “no son lo que deberían ser” ¿Qué nos va a quedar para disfrutar? Identifiquemos muy bien de quién son esas expectativas, si nuestras o de los demás, si les funcionan a ustedes para ser mejor persona y poder realizarse o simplemente los aprisionan en un montón de mandatos inútiles que llevan a la anulación de sí mismo.

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